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Como te debes vestir para no pasar frío?
Durante el invierno, con temperaturas bajas, necesitamos piezas de ropa ligeras, que transfieran la humedad de la transpiración desde el interior hacia la parte externa de la pieza
03/02/2012
En los meses de invierno las temperaturas bajan y nuestro cuerpo sufre un descenso térmico. Ante el frío y, en concreto, el viento frío, debemos conseguir una temperatura de confort; es decir, una temperatura con la cual nuestro cuerpo se sienta cómodo.
Esto hará que no tengamos ningún impulso que nos lleve a abandonar el medio en el cual nos encontramos. Cómo podemos hacerlo? Necesitamos prendas de ropa ligeras, que transfieran la humedad de la transpiración desde el interior del tejido, en contacto con la piel, hacia la parte externa de la pieza. El tejido debe retener el calor interno, y no debe permitir el paso del aire frío exterior hacia el interior de la prenda de ropa.
Con las fibras ya seleccionadas, se decide el diseño de la estructura del tejido: de calada —dos series de hilos entrelazados y perpendiculares entre ellos— o de punto.
En el acabado del tejido se aplican superficialmente microcápsulas de cambio de fase que constituyen la primera barrera al frío. “Dentro de cada microcápsula hay un producto de tipo parafina que, en función de la temperatura, se funde o se solidifica”, explica Canal. De esta manera, las microcápsulas retienen el calor latente de cambio de fase del producto y el aislamiento entre la persona y el medio exterior gana en eficiencia.
La tecnología de aplicación de microcápsulas se utiliza en otros tejidos inteligentes, como por ejemplo los que liberan aromas controladamente y los que tienen principios terapéuticos.
Esto hará que no tengamos ningún impulso que nos lleve a abandonar el medio en el cual nos encontramos. Cómo podemos hacerlo? Necesitamos prendas de ropa ligeras, que transfieran la humedad de la transpiración desde el interior del tejido, en contacto con la piel, hacia la parte externa de la pieza. El tejido debe retener el calor interno, y no debe permitir el paso del aire frío exterior hacia el interior de la prenda de ropa.
Tejidos inteligentes
Hablamos de una clase de fiscalizadores del frío, unos tejidos inteligentes que interactúan con la persona que los viste y que reaccionan a un estímulo externo, de forma que dotan la pieza de nuevas propiedades y funcionalidades. Un solo producto debe responder como absorbente y como hidrófugo en función de dónde venga la humedad; debe calentar o enfriar cuando la diferencia de temperatura entre la persona y el ambiente exterior así lo requiera, y, desde luego, estas propiedades y funcionalidades deben ser permanentes. Estos tejidos —que funcionan como una segunda piel— han sido confeccionados tradicionalmente con lana y otros pelajes de animales. Actualmente se hacen de fibras químicas de sección vacía, microfibras y nanofibras adheridas a los tejidos. Según explica Josep Maria Canal, profesor del Departamento de Ingeniería Textil y Papelera de la UPC, las fibras de los tejidos se colocan paralelas formando un conjunto de 170 fibras a la sección recta y atadas con baja torsión. De esta manera crean microcámaras de aire dentro la estructura del hilado, que contribuyen decisivamente al aislamiento térmico. Con las fibras ya seleccionadas, se decide el diseño de la estructura del tejido: de calada —dos series de hilos entrelazados y perpendiculares entre ellos— o de punto.
En el acabado del tejido se aplican superficialmente microcápsulas de cambio de fase que constituyen la primera barrera al frío. “Dentro de cada microcápsula hay un producto de tipo parafina que, en función de la temperatura, se funde o se solidifica”, explica Canal. De esta manera, las microcápsulas retienen el calor latente de cambio de fase del producto y el aislamiento entre la persona y el medio exterior gana en eficiencia.
La tecnología de aplicación de microcápsulas se utiliza en otros tejidos inteligentes, como por ejemplo los que liberan aromas controladamente y los que tienen principios terapéuticos.
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