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Agudeza visual: ¿cómo vemos?

El sentido de la vista se considera el más valioso de todos. Para saber como vemos, evaluamos parámetros como por ejemplo la agudeza visual, la capacidad del ojo para discriminar con claridad los detalles de los objetos a una distancia determinada. Es un parámetro imprescindible para hacer cualquier análisis visual, pero no es el único que hay que tener en cuenta.

10/10/2011
Los humanos recibimos aproximadamente el 75 % de la información del mundo que nos rodea a través del sentido de la vista. El ojo es el órgano receptor, la primera etapa de un sistema sumamente complejo que proporciona imágenes visuales, las cuales nos permiten apreciar el color, la forma, la medida y la distancia a que se encuentran los objetos. Para saber si vemos bien hay que evaluar diferentes parámetros, y la agudeza visual es seguramente el más importante.

Agudeza visual es el término que se usa para expresar la capacidad del ojo para percibir con claridad el mínimo detalle de un objeto, tanto de lejos como de cerca. “Es un parámetro que se utiliza para evaluar la capacidad de resolución del ojo humano. Es decir, cuál es la cosa más pequeña que una persona puede llegar a distinguir correctamente”, explica Aurora Torrents, investigadora y profesora de la Facultad de Óptica y Optometría de Terrassa.

El grado de agudeza visual depende de la sensibilidad de la retina del ojo, del funcionamiento normal del nervio óptico y de los nervios del cerebro que son responsables de la visión. Clínicamente, se mide con una carta de optotips (letras o signos) calibrados para diferentes distancias: las más comunes son 5 m (para determinar la agudeza visual lejana) y 33 cm (para determinar la agudeza visual cercana). “Es un test de alto contraste, el máximo que se puede obtener, es decir, letras negras sobre fondo blanco. Si los optotipos son grandes, los podemos discriminar con claridad incluso cuando son de color gris sobre fondo blanco. Pero cuando nuestro sistema visual analiza cosas cada vez más pequeñas, para poderlas distinguir necesitamos que tengan un contraste más alto”, comenta Torrents.

Mediante este test se mide la agudeza visual monocular (cada ojo por separado) y binocular (la visión con los dos ojos). Es un parámetro que se indica con un valor numérico que relaciona la medida de la imagen con la distancia a la cual se ve. Se considera normal cuando se tiene una agudeza visual igual a la unidad. Si lo que se analiza es la agudeza visual lejana, esto significa que una persona es capaz de distinguir una letra entera que mide 7,25 mm a 5 m de distancia. En el caso de la agudeza visual cercana, quiere decir que puede distinguir una letra que hace 0,4785 mm a 33 cm de distancia.

Este baremo lo estableció el médico y físico alemán Herman Von Helmholtz el siglo XIX. A pesar de la necesidad de establecer una normalidad como referencia, esto no quiere decir que necesariamente quien no presenta un valor de agudeza visual igual a la unidad no ve bien. Hay personas que, por las características de su defecto refractivo (miopía magna, por ejemplo), nunca llegan a una buena agudeza visual. Para hacernos una idea, el mínimo de agudeza visual para obtener el carné de conducir es 0,5.

Los expertos en óptica y optometría saben que el sistema visual humano está diseñado para ver de lejos. “A lo largo de miles de años de evolución, el que hemos necesitado para sobrevivir es ver de lejos”, afirma Torrents. Por nuestros antepasados la caza era el sistema de subsistencia básico. “En estas circunstancias era necesario ver las presas y huir de ellas. Hoy en día, pero, esto está cambiando, porque las demandas de la sociedad en visión de cerca son otras”.

La nuestra es una sociedad en que cada día recibimos y leemos más información a través de la vista, para trabajar o como entretenimiento. Por lo tanto, si dedicamos muchas horas a una lectura intensiva o a utilizar dispositivos como los libros electrónicos, las tabletas, los terminales móviles inteligentes o el ordenador, nuestros ojos se pueden resentir. “Si nos ponemos a calcularlo, quizás pasamos el 70 % del tiempo mirando de cerca o a distancias intermedias. Para hacer esto, nuestro sistema visual se tiene que adaptar, lo cual no es fácil. Hay gente que lo consigue y ve bien de cerca y de lejos, pero casi el 50 % de la población se vuelve miope. Cada vez vemos peor de lejos, porque nos hemos adaptado a la visión de cerca”, concluye.
 
Diferentes maneras de ver

El ojo en estado de reposo nos permite ver de lejos. Los objetos más cercanos escaparían a la percepción si no acomodáramos el ojo y cambiara su distancia focal. Esta facultad se conoce con el nombre de acomodación. Es un proceso automático que depende de la contracción de los músculos ciliares y la elasticidad del cristalino. Cuando el objeto está lejos, los cristalinos y los músculos ciliares están relajados. Por el contrario, cuando el objeto se encuentra cerca del ojo, estos músculos se encuentran contraídos y la curvatura del cristalino es más acusada, haciendo que se pueda focalizar la imagen sobre la retina.

En el ojo con visión normal (emmetropo), la imagen de un objeto se forma a la retina y tanto los objetos lejanos como los de cerca se ven nítidos. Es un ojo que tiene una agudeza visual igual a la unidad o incluso superior. El ojo miope enfoca la imagen de un punto lejano ante la retina, haciendo que la visión sea borrosa. Esto se debe de a que es un ojo más largo y/o más potente que un ojo normal. Por el contrario, el ojo hipermetrope enfoca la imagen de un punto cercano detrás de la retina, y la visión también resulta borrosa.

Estos defectos de desenfoque son ampliamente conocidos y hoy en día se corrigen de manera rutinaria, cosa que mejora la agudeza visual. Para corregir la miopía se utiliza una lente divergente y, un golpe situada esta ante el ojo, se consigue alejar la imagen y formarla sobre la retina, evitando la imagen borrosa. Los objetos cercanos, pero, sí que se focalizan correctamente sobre la retina dando una imagen nítida.
En cuanto a la hipermetropía, la corrección se tiene que hacer con una lente convergente, de forma que se consigue acercar la imagen y formarla sobre la retina, evitando la imagen borrosa. Es, pues, con la ayuda de unas ojeras o las lentes de contacto, que las personas que necesitan una corrección óptica pueden llegar a la agudeza visual igual a la unidad.

Sin embargo, para mejorar la situación, si un ojo hipermetrope dispone de mucha acomodación (cómo en el caso de un niño, por ejemplo), la imagen se puede formar más cerca de la retina o incluso en ella misma. Por lo tanto, explica Aurora Torrents, “son personas que pueden ver nítidamente de lejos a costa de un esfuerzo acomodativo extra. En cambio, para ver de cerca, como que tienen que acomodar más, pueden notar molestias, es decir, cansancio ocular, dolores de cabeza e irritaciones oculares”.
Esta es una de las razones que puede explicar algunos fracasos escolares: una hipermetropia no diagnosticada. “Porque la capacidad de acomodación propia de la juventud, los hace pasar desapercibidos”, concluye.

 
Presbicia: una cuestión de edad

La pérdida de agudeza visual cercana asociada a la edad se estudió y estableció ahora hace más de un siglo. Es lo que se conoce como presbicia o vista cansada. Este defecto de la visión se corresponde a una disminución de la capacidad de acomodación del ojo para formar una imagen nítida sobre la retina de los objetos situados a una distancia próxima.

Dos síntomas clásicos de este problema son leer el diario a más distancia de la normal (en el caso de los emmetropes) o mirar por debajo de las gafas (en el caso de los miops). La causa radica en la disminución fisiológica de la capacidad del cristalino para adoptar una forma esférica.

“La acomodación máxima se logra a los 15 años aproximadamente”, explica Aurora Torrents. Es entonces cuando se tiene la máxima capacidad de acomodación. “Pero, a partir de los 40 años, la agudeza visual cercana, y esto es una cosa que nos llega a todos —emmetropos, miopes, hipermetropes—, empieza a disminuir. Y a partir de los 60 años, debido de al propio envejecimiento del cuerpo, se considera que ya no tenemos capacidad de acomodación”, concluye.
 
 El estudio de las capacidades visuales

Cuando se hacen estudios poblacionales de la prevalencia de la miopía en edad escolar, la prevalencia de la hipermetropía o la visión de los conductores, la agudeza visual es uno de los parámetros más importantes que hay que considerar.

Pero para evaluar el buen funcionamiento de la visión, no es suficiente saber si se tiene o no una agudeza visual igual a la unidad. También hay que realizar pruebas para medir el campo visual (la extensión máxima de espacio que somos capaces de ver con los ojos abiertos cuando tenemos la vista en un punto), la sensibilidad al contraste (la capacidad de discriminar pequeños contrastes) o el estereoagudeza (la capacidad de ver en tres dimensiones).


 

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