Los factores climáticos extremos propiciaron la propagación del fuego en Los Gallardos, según un estudio con participación de la UPC.
Expertos de la Red Europea para el Estudio de los Incendios Extremos (EU COST Action NERO), de la que forma parte la UPC, han analizado el comportamiento del incendio de Los Gallardos a partir de datos satelitales y de estaciones meteorológicas. Alertan de que la combinación de factores climáticos extremos favoreció una propagación inusualmente rápida del fuego, que ardió cerca de 7.000 hectáreas en menos de 48 horas.
17/07/2026
Un equipo de expertos de la Red Europea para el Estudio de los Incendios Extremos (NERO), con la participación del investigador Mario Miguel Valero, del Laboratorio de Dinámica de Incendios Forestales y del Departamento de Mecánica de Fluidos de la Universitat Politècnica de Catalunya - BarcelonaTech (UPC), ha analizado el comportamiento del incendio forestal de Los Gallardos (Almería), declarado el 9 de julio de 2026 y considerado uno de los episodios más devastadores registrados recientemente en España.
El estudio, elaborado en el marco del grupo de trabajo sobre comportamiento extremo del fuego de NERO, analiza, a partir de datos satelitales y estaciones meteorológicas, el incendio que calcinó aproximadamente 7.000 hectáreas en menos de 48 horas. Según el estudio, la rápida propagación del incendio fue el resultado de la coincidencia de varios factores meteorológicos y ambientales extremos. Un invierno excepcionalmente lluvioso favoreció el crecimiento de la vegetación, que posteriormente se secó a causa de unos meses de mayo y junio especialmente cálidos y secos. Este escenario se vio agravado por dos oleadas de calor consecutivas en las semanas previas al fuego, que generó una gran cantidad de combustible disponible.
Los investigadores han analizado imágenes y datos de satélite, para reconstruir la progresión del incendio y cuantificar su intensidad, y datos meteorológicos (temperatura, intensidad y dirección del viento, humedad relativa), para analizar las condiciones ambientales del incendio. Los datos muestran cómo el fuego, que comenzó el 9 de julio en torno a las 16:40 horas, se propagó muy rápidamente debido a vientos muy secos del suroeste, de 30 km/h de media, y humedades relativas en torno al 15 %.
El día del incendio se registraron temperaturas inusualmente altas (el 9 de julio, la temperatura máxima registrada en la zona fue de 41,3 °C y la mínima de 24,3 °C) condiciones que facilitaron una propagación muy rápida de las llamas. El 10 de julio, el viento desaceleró y cambió de dirección, abriendo el flanco izquierdo del incendio, lo que facilitó que avanzara hacia una zona montañosa, donde la propagación del fuego fue impulsada por las condiciones del terreno.
Los datos obtenidos a partir de satélites meteorológicos de nueva generación muestran un primer pico de intensidad muy destacado durante la tarde del 9 de julio (de 19 h a 21 h) y una segunda fase de actividad intensa prolongada durante todo el día 10, con una reintensificación entre las 12:30 h y las 15:30 h. La actividad del fuego disminuyó progresivamente el 11 de julio y el incendio se dio por estabilizado el 12 de julio a las 11 h. En total, se estima que el incendio liberó aproximadamente 160 terajulios de energía radiativa, la mayor parte durante las primeras 24 horas después de la ignición.
Reconstrucción en detalle de la propagación
A partir de este estudio preliminar, el equipo de investigación trabaja ahora en la ampliación del análisis para reconstruir en detalle la propagación del incendio, añadiendo observaciones de campo. Esta tarea se está desarrollando en colaboración con el dispositivo de extinción desarrollado durante el incidente.
Para los investigadores de NERO, el caso de Los Gallardos constituye un ejemplo paradigmático de cómo la combinación de extremos climáticos, la acumulación de combustible vegetal y condiciones meteorológicas adversas pueden generar incendios de una intensidad excepcional.
"Es un ejemplo de libro de la importancia de los extremos climáticos: un invierno lluvioso seguido de dos meses secos y calurosos, culminados por una doble ola de calor".
"Todo esto ha generado una enorme cantidad de combustible disponible que no ha dudado en quemar en un día cálido, seco y ventoso", señala Mario Miguel Valero, que también es profesor de la Escuela de Ingeniería de Barcelona Este (EEBE).
El informe forma parte de las actividades de la red europea NERO, que reúne a investigadores y especialistas de diferentes disciplinas para mejorar la comprensión de los incendios forestales extremos y contribuir al desarrollo de herramientas de prevención, predicción y gestión del riesgo. La red conecta a más de 175 científicos, ingenieros y expertos en emergencias de 29 países europeos, Estados Unidos, Australia y Argelia.