Daniel Sempere: "Los aguaceros, incendios y olas de calor se repetirán cada vez con más frecuencia"

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Daniel Sempere, director e investigador del Centro de Investigación Aplicada en Hidrometeorología (CRAHI) de la UPC

'Anywhere', plataforma de detecció primerenca

En el marco del proyecto europeo ANYWHERE, el Centro de Investigación Aplicada en Hidrometeorología (CRAHI) de la UPC ha desarrollado diferentes herramientas y servicios de prevención y gestión de riesgos derivados de fenómenos meteorológicos extremos, que ya están disponibles en Europa. Entre las herramientas desarrolladas destaca una plataforma multiriesgo de detección temprana para anticiparse a los riesgos derivados de fenómenos de origen meteorológico antes de que se produzcan. La herramienta es capaz de simular más de un riesgo de forma simultánea (como tormentas de lluvia o nieve, inundaciones, sequías, olas de calor, vientos fuertes o incendios forestales, entre otros) y de traducir la predicción meteorológica en impactos cuantitativos y mesurables, con especial atención a la afectación en las personas (focalizándose en zonas habitadas) y las infraestructuras críticas (carreteras, hospitales, colegios, determinadas industrias...).

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El director e investigador del Centro de Investigación Aplicada en Hidrometeorología (CRAHI) de la UPC, Daniel Sempere, alerta de la necesidad de tomar conciencia del cambio climático y de llevar a cabo una verdadera transformación social para hacer frente a sus efectos, que serán cada vez más frecuentes.

06/09/2021

"El aguacero de hace unos días en las Casas de Alcanar −en el que cayeron más de 200 mm de lluvia en pocas horas, con puntas de más de 100 mm en una hora− y sus consecuencias en forma de inundaciones torrenciales no son fenómenos extraordinarios en nuestra costa Mediterránea", tal como explica el director del Centro de Investigación Aplicada en Hidrometeorología (CRAHI) de la Universitat Politècnica de Catalunya · BarcelonaTech (UPC), Daniel Sempere.

Según el investigador, lo que si que es extraordinario es el aumento de la frecuencia de estos fenómenos tan intensos: "Sin ir más lejos, el domingo 29 de agosto se superaron los 200 mm de lluvia en pocas horas en Sagunt, en poco más de 100 kilómetros. Ya llevamos varios años hablando de fenómenos extraordinarios que se suceden sin parar: el año pasado, la tormenta Gloria, en enero de 2020; poco antes, el aguacero extraordinario en el Montsant y la cuenca del Francolí, en octubre de 2019, las inundaciones de Murcia y las imágenes de Orihuela anegada, en septiembre de 2019; las de Sant Llorenç del Cardassar, en Mallorca, en septiembre de 2018, las del mismo Montsià, en octubre de 2018... Y si miramos todo lo que ha pasado este verano, la realidad es aterradora: ola de calor sin precedentes en Canadá y en Estados Unidos, seguida de mega-incendios; incendios también en Grecia; inundaciones con muchas víctimas mortales en Alemania y Bélgica, en China, en Turquía, incluso en Londres...". 

De hecho, un estudio reciente de la Organización Meteorológica Mundial señala que el número de inundaciones se ha multiplicado por cinco en los últimos 50 años, "signo evidente de que ya tenemos instalado entre nosotros el cambio climático", tal como alerta Sempere, que lamenta que "durante años, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) y la comunidad científica nos hemos esforzado en anunciarlo sin mucho éxito". Según el experto, la realidad es tan grave que incluso dejando de quemar combustibles fósiles de golpe, ya no se pueden parar los efectos que estamos viviendo: glaciares perdidos, banquisa polar que se deshace, aumento del nivel del mar, aumento de los episodios extremos de lluvia..., pero también incendios, olas de calor y de frío, o sequías. "Hoy ya sabemos que no podremos detener el incremento de temperaturas ni siquiera eliminando totalmente la emisión de gases de efecto invernadero", asegura el director del CRAHI.

"Es por eso que toca empezar a asumir la responsabilidad de adaptarse al cambio climático y a todo el conjunto de cambios que nos traerá los próximos años. Aceptar que, a pesar de que no podemos dejar de apoyar activamente a las iniciativas para mitigar las emisiones y a la transformación social que requiere la descarbonización, no podemos esperar para reaccionar, porque los aguaceros, los incendios y las olas de calor se repetirán cada vez con más frecuencia, no ya cada año, sino múltiples veces al año", afirma Sempere.

Sistemas hidrometeorológicos que salvan vidas
La mejora de los pronósticos meteorológicos, los sistemas de alerta temprana y la información climática −los llamados servicios hidrometeorològics son clave para salvar vidas y evitar pérdidas económicas millonarias, según señala un informe reciente de la Alianza para el Desarrollo Hidrometeorológico, integrada por la Organización Meteorológica Mundial y por instituciones internacionales humanitarias, financieras y para el desarrollo. Este informe asegura que los sistemas de alerta temprana multiriesgos salvan vidas y protegen bienes por un valor al menos diez veces superior a su coste, y recuerda que son fundamentales para aumentar la resiliencia ante los fenómenos meteorológicos extremos. Sin embargo, sólo el 40 % de los países dispone actualmente de sistemas de alerta eficaces. Por ello, es necesario intensificar la inversión en estos sistemas, que ofrecen pronósticos meteorológicos precisos y predicciones climáticas sólidas para la formulación de políticas de adaptación.

Tal como explica Daniel Sempere, la tecnología para ayudar a adaptarse a esta situación la tenemos lista: "En la UPC somos muchos los que trabajamos en diversos temas para hacerla posible. Al CRAHI, en el marco del proyecto ANYWHERE, hemos desarrollado herramientas de previsión líderes en previsión de impactos en episodios de emergencias. Ahora, hay que dar un paso más y acompañar a la sociedad para que la atención no se limite durante unos minutos a mirar las imágenes de los desastres repetidos, para después continuar como siempre...".

El investigador apela a "una verdadera transformación social, con un cambio de comportamientos, actitudes y conciencia ante los riesgos que debemos afrontar ya desde hoy. Una actitud valiente para obligar a los políticos a tomar decisiones difíciles que deben comportar también inversiones en adaptación, el abandono de las zonas de mayor riesgo, el cambio de costumbres en muchas cuestiones que hasta ahora nos podíamos permitir y que habrá que dejar de hacer...". Daniel Sempere recuerda que el cambio climático lo tenemos con nosotros y que "cada día que retrasemos el esfuerzo colectivo de adaptarnos multiplicará las imágenes de los pasados días. Cuántos muertos tiene que haber para que empecemos a reaccionar?".