El ICM, la UdG y la UPC unen fuerzas para medir la capacidad de las reservas marinas de recuperar especies sobreexplotadas

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El observatorio marino OBSEA, gestionado por el Centro de Desarrollo de Sistemas de Adquisición y tratamiento de la Información (SARTI) de la UPC

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Equipo científico en la reunión de lanzamiento del proyecto BITER

Una investigación conjunta del Instituto de Ciencias del Mar (ICM), la Universidad de Girona (UdG) y el Centro de Desarrollo de Sistemas de Adquisición Remota y Tratamiento de la Información (SARTI) de la UPC evaluará la utilidad de una red de reservas marinas protegidas de nueva creación en aguas de entre 300 y 400 metros de profundidad. El objetivo es averiguar si estas zonas protegidas podrían contribuir a recuperar los hábitats dañados por la pesca y, al mismo tiempo, promover la sostenibilidad de esta actividad.

21/12/2021

El Institut de Ciències del Mar (ICM) de Barcelona medirá la capacidad de las reservas marinas de recuperar especies sobreexplotadas y sus ecosistemas gracias a BITER, un proyecto financiado por la Agencia Estatal de Investigación en el que también participan la Universitat Politècnica de Catalunya · BarcelonaTech (UPC) y la Universitat de Girona (UdG).

En concreto, BITER (A joint effort between BIology and TEchnology to monitor and recover fishery-impacted species and ecosystems: augmented multiparametric landers), que empieza ahora y se alargará durante los próximos cuatro años, evaluará la utilidad de una nueva red de reservas marinas protegidas ubicada en aguas profundas (entre los 300 y los 400 metros de profundidad) de la costa catalana para recuperar poblaciones de especies de interés pesquero, especies amenazadas y los hábitats donde estas están presentes.

“Con este proyecto queremos averiguar si el establecimiento de una red de reservas marinas en aguas profundas podría servir para recuperar hábitats y ecosistemas bentónicos dañados y, a la vez, favorecer una explotación sostenible de las especies de interés pesquero en el Mediterráneo”, explica el investigador del ICM Joan Navarro.

La iniciativa también quiere comprobar la efectividad del seguimiento no invasivo de especies a través del uso de robots subacuáticos que permiten evaluar el estado de las comunidades y hábitats marinos sin alterar los procesos naturales.

Un esfuerzo multidisciplinar
Las científicas y científicos del ICM, expertos en biología y ecología marina, trabajarán en estrecha colaboración con tecnólogas y tecnólogos de la UPC y la UdG, especialistas en el desarrollo de tecnología marina y en la implementación de robótica submarina.

El liderazgo del ICM en este proyecto se debe a la acreditada experiencia del grupo de investigación Funcionamiento y Vulnerabilidad de los Ecosistemas Marinos en el estudio de las comunidades y recursos marinos que habitan en los ecosistemas explotados. Precisamente este grupo ha asesorado al gobierno español en la creación de la nueva red de reservas marinas de interés pesquero cuya efectividad será ahora evaluada gracias al proyecto BITER.

“Estamos iniciando la Década de las Ciencias Oceánicas declarada por la UNESCO, uno de los objetivos de la cual es restaurar los ecosistemas marinos y, sin duda, esta red, formada por 19 reservas, va a ser una referencia a nivel global”, subraya Joan B. Company, también investigador del ICM.

Por su parte, el grupo de la UPC que participa en el proyecto, el Centro de Desarrollo de Sistemas de Adquisición Remota y Tratamiento de la Información  (SARTI-UPC), es uno de los pocos a nivel español con experiencia de primer nivel en el diseño, desarrollo e implementación de tecnologías marinas, incluidos los sistemas acústicos subacuáticos. Entre otros, gestionan el observatorio marino OBSEA, la única plataforma submarina cableada en el Mediterráneo español.

“El diseño de nuevas plataformas de observación del fondo marino que sean ligeras y permitan su despliegue y recuperación desde embarcaciones es uno de los retos del proyecto. Gracias a la estación submarina OBSEA, estas plataformas serán testeadas en un entorno controlado antes de su despliegue en las áreas marinas protegidas, situadas a mayor profundidad”, explica Joaquín del Río, investigador del SARTI-UPC, y Jacopo Aguzzi, del ICM.

Finalmente, la UdG participa en el proyecto a través del grupo ViCOROB-UdG, que tiene una dilatada experiencia en proyectos de investigación a nivel nacional e internacional relacionados con los vehículos subacuáticos autónomos (AUVs), incluyendo el desarrollo de los AUV Girona 500/1000 y Sparus II, utilizados por diferentes grupos de investigación a nivel internacional.

“En este proyecto vamos a desarrollar AUVs que buscarán activamente los individuos de las especies protegidas y mapearan las zonas en las que habitan para tener un conocimiento más detallado de estas. Los AUVs permiten monitorizar el lecho marino de manera flexible y simple, y serán un instrumento clave para la gestión de los ecosistemas marinos”, detalla en este sentido Marc Carreras, investigador del VICOROB-UdG.

Según los participantes en el proyecto “esta multidisciplinariedad garantizará el desarrollo de metodologías de última generación que harán posible una gestión pesquera mejor y más sostenible, además de permitir la recuperación de hábitats marinos dañados por la actividad humana y el establecimiento de protocolos para el seguimiento de las redes de reservas marinas ubicadas a gran profundidad”.