El Laboratorio de Aplicaciones Bioacústicas de la UPC investiga la contaminación acústica de los océanos desde la Antártida

El Laboratorio de Aplicaciones Bioacústicas (LAB) de la UPC lidera una expedición científica a la Antártida para desplegar sensores acústicos permanentes que sirvan para supervisar los efectos del cambio climático y de las actividades humanas sobre los ecosistemas polares.

10/03/2020

"El ruido está aumentando, hay más actividades humanas en el mar y, por tanto, más barcos, diariamente hay más de 50.000 barcos de carga que transitan por el mar y hay también otras actividades que hacen que el ruido aumente y sus efectos también", afirma el investigador Michel André, director del LAB de la Universitat Politècnica de Catalunya · BarcelonaTech (UPC), que acaba de marchar en una expedición a la Antártida para recoger las primeras medidas del estado acústico del océano desde este punto del planeta y ensayar la instalación de estaciones permanentes de escucha que sirvan para monitorizar los efectos del cambio climático en la biodiversidad antártica.

"Tengo el privilegio de contemplar la naturaleza en su expresión de pureza superlativa, donde el silencio de la vida salvaje se propaga sin fin en el océano, protegido por el hielo milenario de la Antártida. Este equilibrio es, sin duda, muy frágil. Está en nuestras manos aceptar el reto de preservarlo para las generaciones futuras", asegura el investigador. El hecho de estar actualmente en esta zona permite obtener datos de referencia sobre en qué estado de conservación se encuentra este entorno antes de que las actividades humanas la invadan. "Los datos que se están recogiendo nos permitirán saber el estado casi cero de contaminación, porque ya estamos lejos del estado cero. Ello permitirá que cuando el océano austral se abra a las actividades humanas como consecuencia del deshielo y llegue la contaminación acústica en esta zona, sepamos el estado vital de estos organismos y podamos optar por implementar medidas de conservación para la fauna salvaje".

La tecnología de hidrófonos (micrófonos y sensores adaptados al agua, capaces de grabar sonidos audibles, pero también infra y ultrasonidos provenientes de cualquier fuente biológica o generada por actividades humanas) y de ordenadores que utilizan técnicas de Inteligencia Artificial. Una vez instalados los equipos en la Antártida, los datos recogidos serán procesados y analizados en el LAB. Este laboratorio, vinculado a la Escuela Politécnica Superior de Vilanova y la Geltrú (EPSEVG), dispone de sensores en casi todos los océanos y, a partir de ahora, la Antártida será un nuevo punto del mapa que se podrá estudiar. En 2018 el mismo laboratorio también instaló un observatorio en el Amazonas, junto con otros investigadores de Brasil y Australia.