Un nuevo estudio demuestra que la comunicación gestual de los chimpancés y la de los seres humanos siguen los mismos patrones lingüísticos

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Autora de la imagen: Catherine Hobaiter

El investigador Ramon Ferrer, del Laboratorio de Algorítmica Relacional, Complejidad y Aprendizaje (LARCA) de la UPC, ha participado, conjuntamente con otros investigadores, en un estudio sobre las leyes lingüísticas en la comunicación gestual de los chimpancés. El estudio ha revelado que la compresión de datos da forma a esta comunicación gestual en los animales.

13/03/2019

El estudio realizado, publicado en Proceedings of the Royal Society B, evidencia que las leyes lingüísticas de los seres humanos, como la ley de Menzerath y la ley de Zipf, también se pueden verificar en chimpancés. El trabajo lo ha llevado a cabo un equipo internacional de investigadores formado por Ramon Ferrer, del Laboratorio de Algorítmica Relacional, Complejidad y Aprendizaje (LARCA) de la Universidad Politécnica de Cataluña · Barcelona Tech (UPC); Stuart Semple, de la University of Roehampton; Raphaela Heesen, de la University of Roehampton y de la Université de Neuchâtel, y Catherine Hobaiter, de la University of St. Andrews.

En el lenguaje humano, la ley de Menzerath afirma que 'cuanto mayor es el todo, menores son sus partes'. Así, por ejemplo, las palabras más largas tienden a estar formadas por sílabas más cortas y los sintagmas más largos tienden a estar compuestos de palabras más cortas. Por otra parte, la ley de brevedad de Zipf demuestra que las palabras más frecuentes que utilizamos los humanos tienden a ser las más cortas. Ambas leyes reciben el nombre de sus descubridores, los lingüistas Paul Menzerath y Kingsley Zipf.

De acuerdo con la ley de Menzerath se ha encontrado una correlación negativa entre el número de gestos y la duración media de estos en las secuencias, como ya se descubrió en el último estudio realizado con geladas por parte del investigador de la UPC Ramon Ferrer junto con otros científicos. Por otra parte, inicialmente no detectaron en chimpancés relaciones negativas entre la duración del gesto y la frecuencia de uso previstas por la ley de brevedad de Zipf, aunque esta relación sí se vio en un subconjunto de gestos específicos.

Las investigadoras Catherine Hobaiter y Raphaela Heesen convivieron con una comunidad de chimpancés en la República Democrática del Congo, donde grabaron y testimoniaron los patrones de comunicación de los primates. Según explica el investigador Ramon Ferrer, "las científicas estuvieron grabando a la comunidad de chimpancés y, gracias a la habituación de estos animales de convivir con personas, ha sido posible este análisis". Ramon Ferrer, que es profesor del Departamento de Ciencias de la Computación vinculado a la Facultat de Informática de Barcelona (FIB), ha sido uno de los promotores de esta investigación y ha colaborado con el equipo científico, que ha segmentado las grabaciones para extraer patrones gestuales y analizarlos posteriormente para el estudio.

Los resultados del trabajo abren la puerta a nuevas investigaciones sobre el lenguaje de los animales. "El investigador comenzó con esta línea en 2009 con el estudio de la ley de brevedad en el comportamiento de superficie de los delfines y pájaros con esta y otras leyes", afirma Ferrer. Además del análisis de las secuencias de los chimpancés, los autores del estudio también apoyan matemáticamente la idea de que la ley de Menzerath y la Ley de Zipf reflejan compresión, un principio del campo de la teoría de la información relacionado con la minimización de la longitud esperada de un código.

La compresión proporciona una manera de mejorar la eficiencia de un sistema de codificación y se aplica (para ahorrar espacio o memoria) en muchos sistemas creados por el ser humano como imágenes o vídeos digitales y en el almacenamiento de datos en general. Los investigadores señalan que, al margen de los resultados de su propio trabajo, se han encontrado patrones basados en la ley de Menzerath y otras a nivel molecular: en genes, genomas y proteínas. Por lo tanto, los autores proponen que la compresión podría dar forma a los sistemas de información biológica en un sentido muy amplio, desde moléculas a comportamiento animal hasta llegar al lenguaje humano y la música.