Consejo del Estudiantado de la UPC: 25 años de representación estudiantil

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Sara Tamames (izquierda), coordinadora de Política Universitaria, e Irene de Cubas (derecha), coordinadora de Comunicación, en la sede CdE, en el Campus Nord

Creado hace 25 años, el Consejo del Estudiantado (CdE) de la UPC, que es el órgano de representación, asesoramiento y defensa de los derechos del conjunto de estudiantes de la Universidad, encara el curso académico con nuevas reivindicaciones en áreas como la cooperación, el género o las ayudas al estudio, pero también con los esfuerzos centrados en fomentar la participación de este colectivo en la actividad de la Universidad

05/11/2018

El Consejo del Estudiantado (CdE) de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) aglutina 13 delegaciones de estudiantes de las escuelas y facultades de la UPC en los diferentes campus. Se creó el 14 de abril de 1993 por acuerdo del Consejo de Gobierno, como un espacio de representación de los estudiantes que ejerciera la función de interlocución ante los órganos de gobierno. Desde su creación hace 25 años, trabaja para defender los intereses y los derechos de los estudiantes, a través del impulso de iniciativas para la mejora de la vida universitaria, tanto desde el punto de vista académico como desde la vertiente asociativa y de ocio.

Garantizar el acceso en la universidad
A través de la participación a los órganos de gobierno de la Universidad, el CdE vehicula las principales reivindicaciones del estudiantado. La más importante, tal y cómo explica la coordinadora de Política Universitaria del Consejo, Sara Tamames, es garantizar que la UPC sea una universidad pública de calidad: “Estamos defendiendo los derechos básicos de los estudiantes, el derecho a la enseñanza de calidad y sobre todo a unas tasas y a unos precios que no sean abusivos”.

Y es que desde el año 2012, cuando finalizó la modificación de los estatutos de la Universidad y se consolida la representación estudiantil, el CdE ha puesto el foco en las dificultades de acceso a la universidad. Ya en aquella época se opuso radicalmente al cambio de sistema de precios de matrícula. Algunas de las medidas que reivindican para paliar esta situación son la rebaja de un 30% del precio público para garantizar el acceso a la universidad, la equiparación del precio del segundo año de máster al de grado y la mejora del actual sistema de becas.

Según Tamames, “hay estudiantes que no se pueden permitir estudiar en la universidad y menos una carrera de ingeniería, porque son estudios más caros, donde la media de notas es más alta y si no aprueban no reciben beca. Es una situación muy grave”, asegura. De hecho, explica la coordinadora, “Cataluña es el territorio del Estado español donde hay más relación entre la capacidad económica del estudiante y los estudios que hará. Esto lo tenemos que trabajar, porque los recursos económicos no tendrían que condicionar el futuro académico”.

Nuevas reivindicaciones
La reivindicación económica continúa centrando los esfuerzos del CdE, sin dejar de banda otras campos de batalla. Este curso, se quiere poner el foco especialmente en el tema de la cooperación internacional. El trabajo en este ámbito se centra en diferentes líneas, tal y cómo explica la coordinadora de comunicación del Consejo, Irene de Cubas. Por un lado, “fomentar la cooperación internacional en la Universidad, ya sea consiguiendo que haya más estudiantes interesados en cooperación como también potenciando las asociaciones y ONG que tenemos a la UPC y que trabajan en este ámbito”. En este sentido, la idea es crear una bolsa de estudiantes que estén interesados en cooperación y también de entidades que tienen puestos de trabajo a cubrir, para favorecer así la relación entre ambas bandas. Por otro lado, el Consejo trabaja porque a las ONG no los suponga ningún gasto el hecho de tener un estudiante haciendo prácticas.

La igualdad de género continúa siendo una asignatura pendiente. Además de potenciar las áreas STEM entre las chicas, el CdE trabaja con diferentes asociaciones de la UPC de cara a la actualización del protocolo de acoso, así como para la aplicación de un protocolo propio en cada centro docente. El Consejo trabaja también la igualdad en las asociaciones universitarias, por eso a la hora de otorgar ayudas valora con más puntuación aquellas entidades que cuenten con medidas concretas para garantizar la igualdad en su estructura y actividades.

Las ayudas por circunstancias sobrevenidas, que otorga la UPC para atender situaciones personales excepcionales, son también prioridad en la agenda del CdE de este curso. Actualmente, la bolsa para estas ayudas es de 15.000 euros, una cantidad que los representantes del estudiantado consideran insuficiente. Por otro lado, quieren hacer más difusión de estas becas, puesto que “sólo se han recibido cinco peticiones de estas ayudas en todo el año y creemos que esta cifra no se corresponde con las necesidades reales”, apunta la coordinadora de Política Universitaria del CdE

En la misma línea de acompañar al estudiantado en situaciones difíciles, el mismo Consejo trabaja en la creación de un protocolo para enfermedades de larga duración, donde se propondrán medidas de apoyo desde la Universidad para que los estudiantes que sufren una enfermedad grave puedan continuar los estudios.

Apoyo a delegaciones y asociaciones
El apoyo a las delegaciones y a las asociaciones estudiantiles es uno de los pilares básicos de este órgano, de forma que estas reciben ayuda económica a través de la Convocatoria de Ayudas para proyectos culturales y educativos. El requisito para recibirlos es que los proyectos permitan completar la formación de los estudiantes, se dirijan a la formación de los miembros de delegaciones, asociaciones y grupos de estudiantes o fomenten la participación del estudiantado en la vida universitaria de la UPC. Las entidades cuentan también con el premio de Asociaciones de la UPC, que otorga tres galardones dotados con mil euros cada uno.

“El CdE favorece, además, la creación de espacios de debate donde las diferentes asociaciones de estudiantes pueden estar representadas, además de darlos un lugar donde poder interlocutar con los máximos representantes de la Universidad para defender sus intereses”, explica Sara Tamames.

Fomentar la participación
Para los miembros del CdE, la participación es uno de los puntos clave que hay que fomentar en la universidad desde diferentes perspectivas. Por un lado, entre los estudiantes, puesto que “es importante que se impliquen no sólo para favorecer la vida universitaria sino porque es capital empezar a luchar por tus derechos”, tal y cómo defiende la coordinadora de comunicación, que apunta que “el Consejo no sólo es útil cuando tienes problemas, hay muchos campos donde puede incidir”.

Pero, además, según la coordinadora de Política Universitaria, la universidad tiene que estar convencida de que la implicación del estudiantado es positiva para avanzar: “La participación de este colectivo en los órganos de gobierno favorece la universidad, porque los estudiantes estamos a favor y no en contra”.

Otras asignaturas pendientes, según Tamames, son trabajar en la aplicación de medidas para el cumplimiento efectivo de los protocolos, y por el cumplimiento de los planes de estudio, de la competencia básica de sostenibilidad y de la competencia social. También creen que es importante invertir esfuerzos en la transferencia de conocimiento de la Universidad a la sociedad, así como en la aplicación de medidas para eliminar la brecha tecnológica todavía existente entre clases sociales. Desde el CdE continúan trabajando para hacer de estos retos una realidad.

Cómo se organiza el CdE
La tarea del Consejo del Estudiantado se aglutina a partir de diferentes órganos. Por un lado, el Pleno, como máximo órgano de gobierno, del cual participan las 13 delegaciones de estudiantes que forman parte. El pleno se reúne de forma mensual y tiene como principal objetivo fijar las líneas de trabajo del Consejo. Entre sus funciones se incluyen la elección y revocación de los cargos electos de los órganos del CdE, la aprobación del presupuesto anual, la creación y disolución de los órganos consultivos y la propuesta de iniciativas en relación a problemáticas que afecten a la comunidad universitaria.

Por otro lado, hay una Comisión Permanente, que es la encargada de representar al Pleno cuando este no se puede reunir y de emprender las acciones necesarias para materializar los acuerdos tomados. Está formada por 16 miembros, entre coordinadores/se del CdE, miembros del Consejo de Gobierno y miembros de los diferentes centros docentes de la UPC.

Finalmente, el Consejo cuenta con un tercer órgano, la Mesa Permanente, integrada por los cinco coordinadores y coordinadoras actuales de los diferentes ámbitos de trabajo (política universitaria, secretaría, tesorería, política externa y comunicación), que ejercen de interlocutores con los órganos de gobierno de la UPC y presiden el Pleno del Consejo. La Mesa Permanente tiene entre sus funciones la coordinación y dinamización de la tarea de los miembros del CdE, la convocatoria y/o asistencia a reuniones en representación del Consejo, la difusión de la información que se deriva de la actividad de este ente y la ejecución de las acciones acordadas por el Pleno.